Pix nació de una idea ambiciosa: pagos instantáneos para los brasileños, impulsados por el Banco Central de Brasil. Fue una revolución para los pagos domésticos, pero esa idea no se quedó solo en su país de origen.
Con kamiPay, Pix encontró un nuevo territorio. Nuestra tecnología habilitó dos caminos inéditos sin perder lo esencial de Pix: la inmediatez.
-
Los brasileños pueden pagar con Pix en reales, incluso fuera de Brasil. Gracias a nuestra API Pay-In, cualquier comercio extranjero puede aceptar una transferencia Pix, gestionar la conversión de divisas en segundo plano y recibir los fondos al instante en su cuenta local. Imaginá a un brasileño en Buenos Aires o Montevideo, escaneando un QR y pagando desde su app bancaria en reales. La experiencia parece local, pero no lo es.
-
Los extranjeros pueden pagar en Brasil usando Pix mientras gastan en su moneda local. Ahí entra en juego nuestra API Pay-Out, diseñada para fintechs, que les permite ofrecer Pix a sus usuarios sin fricciones. Por ejemplo, un comprador argentino puede pagar online o en una tienda con pesos desde su billetera, y el comercio recibe reales instantáneamente vía Pix.
La clave es que se conserva la naturaleza instantánea de Pix. Para nosotros, si no es inmediato, no es realmente Pix.
Una infraestructura pensada para uso doméstico ahora abre las puertas al comercio transfronterizo en tiempo real, manteniendo su autenticidad y reescribiendo las reglas.
Pix nació como un riel de pagos para un solo país. Hoy, un universo ampliado de usuarios puede aprovecharlo.
Con nuestra tecnología, fuimos pioneros en este nuevo corredor de Pix, demostrando que el comercio cross-border instantáneo ya puede escalar en la región.