Aunque a veces se usan como sinónimos, RTP (Real-Time Payments) y FPS (Fast Payment Systems) no son exactamente lo mismo.
RTP hace foco en la experiencia del usuario final: pagos instantáneos, 24/7, con confirmación inmediata y liquidación final en segundos. Es lo que ocurre cuando enviamos dinero y el receptor lo ve acreditado al instante, sin importar la hora ni el día.
FPS es un término más amplio que describe la infraestructura que hace posible esa experiencia. Puede incluir desde los rails de compensación y liquidación hasta los esquemas regulatorios que garantizan seguridad y disponibilidad.
Un sistema puede ser “fast” sin ser completamente “real time”, por ejemplo si la liquidación es diferida o si no opera fuera de horario bancario.
Un país puede tener un FPS robusto sin ofrecer aún una experiencia RTP completa, es decir, pagos verdaderamente instantáneos e interoperables, como conocemos en Brasil y Argentina.
Más allá de si habilitan pagos rápidos o en tiempo real, hay algo que está claro: estos sistemas están revolucionando la inclusión financiera en más de 123 países que los usan.
Y cuando los RTPs cruzan fronteras y se interconectan —eso es justamente a lo que nos dedicamos en kamiPay— el impacto positivo se multiplica exponencialmente.